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Gnosis: El Conocimiento Salvador

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escrito por Serge Hutin   
Ioan de Patmos- Gnosis-El conocimiento Salvador

La palabra griega gnôsis significa simplemente "conocimiento". Pero en la literatura gnóstica no se trata en modo alguno de un saber cualquiera. La gnosis es un conocimiento dotado de maravillosos prestigios.

Pocos pueden poseer este conocimiento; uno entre mil, dos entre diez mil.

Simón el Mago comienza así su gran "Revelación" (Apophasis):

Esto es lo que se expresa en la Revelación de la Voz y del Nombre, que proviene del Pensamiento y del Gran Poder Infinito; por eso será sellado, escondido y conservado en la morada donde tiene sus fundamentos la raíz del Todo.

La gnôsis, posesión de los iniciados, se opone a la vulgar pistis (creencia) de los simples fieles. Es menos un "conocimiento" propiamente dicho que una revelación secreta y misteriosa. Las sectas gnósticas pretenden poseer libros de origen alógeno, o sea de origen exterior y superior al mundo en el que nos debatimos. Tales libros son atribuidos a personajes prestigiosos, verdaderos enviados celestes. He aquí, como ejemplo, lo que se afirma explícitamente en el Libro Sagrado del Gran Espíritu Invisible, una de las obras usadas en la secta de los setianos:

"Es éste el libro que ha escrito el gran Set (uno de los hijos de Adán). Lo ha depositado en montañas elevadas sobre las cuales el sol no sale ni podría salir jamás. Desde los días de los profetas, de los apóstoles y de los predicadores, ni siquiera (su) nombre estuvo ni pudo estar nunca en los corazones. Nadie lo oyó jamás. Este libro fue escrito por el gran Set a los ciento treinta años; lo depositó en la montaña denominada Charax, para que fuera manifestado en los últimos tiempos y en los últimos instantes".

Todos los gnósticos cristianos pretenden haber heredado por vías misteriosas las enseñanzas secretas dadas por Jesús a sus discípulos: Basílides, por ejemplo, pretendía haber recibido de Matías las doctrinas esotéricas reveladas a este apóstol por el Salvador. Los sectarios gnósticos hicieron circular muchos Evangelios apócrifos: el Evangelio según los Egipcios, el Evangelio de María, el Apócrifo (en el sentido literal de la palabra griega: "Libro secreto") de Juan, etc. Gnosis implica transmisión de enseñanzas secretas, de "misterios" reservados a un pequeño número de "iniciados", a la "generación de fe inconmovible".

¿En qué se distingue de las otras doctrinas teosóficas u ocultas? "Se llama o se puede llamar gnosticismo -también gnosis- toda doctrina o actitud religiosa fundada en la teoría o en la experiencia de la obtención de la salvación por el conocimiento". La gnosis traduce siempre una necesidad individual de salvación, de liberación:

"...la gnosis -escribe Puech- es una experiencia o se refiere a una eventual experiencia interior, destinada a convertirse en estado inamisible (latín: inamissibilis, que no puede perderse"), a través del cual, en el curso de una iluminación que es regeneración y divinización, el hombre se cobra en su verdad, vuelve a recordar y adquiere otra vez conciencia de sí mismo, o sea que conoce simultáneamente su naturaleza y su origen auténticos; a través de esta experiencia se conoce o se reconoce en Dios, conoce a Dios y aparece ante sí mismo como emanado de Dios y ajeno al mundo, adquiriendo así, con la posesión de su "yo" y de su verdadera condición, la explicación de su destino y la certidumbre definitiva de su salvación, al descubrirse merecidamente salvado para toda la eternidad.

Teódoto, un discípulo de Valentín, nos dice que poseer la gnosis es saber "lo que fuimos y lo que hemos llegado a ser; dónde estábamos; dónde hemos sido arrojados; hacia dónde vamos y de dónde nos llega la redención; cuál es el nacimiento y cuál la resurrección".

La gnosis responde siempre a una angustia subjetiva del individuo, obsesionado por los grandes enigmas metafísicos. La Pistis Sophia ("Fe y Sabiduría"), la más célebre de las obras gnósticas en lengua copta, contiene una larga enumeración de los conocimientos de los que se benefician las almas elegidas: Por qué fueron creadas la luz y las tinieblas, el caos, los tesoros de la luz, los impíos, los buenos, las emanaciones de la luz, el pecado, el bautismo, la cólera, la blasfemia, la injuria, el adulterio, la pureza, la soberbia, la risa, la maledicencia, la obediencia y la humildad, la riqueza, la esclavitud; por qué existen los reptiles, los animales salvajes, el ganado, las piedras preciosas, el oro, la plata, las plantas, las aguas, el occidente y el oriente, las estrellas, etc. O sea que, al revelarle el misterio que cubre su origen y su destino, la gnosis permite al hombre comprender la significación de todas las cosas.

Un "conocimiento" tal, una "iluminación" semejante convierten a su beneficiario en un ser prestigioso:

Gnosis - Magdalena

Pues el hombre es un ser viviente divino, que no debe ser comparado con los demás seres vivientes terrestres, sino con los que habitan arriba, en el cielo, y que se llaman dioses. O más bien, si es necesario atreverse a decir la verdad, es aún por encima de estos dioses que se halla el hombre realmente hombre, o existe al menos una completa igualdad de poder entre unos y otros.

En efecto, ninguno de los dioses celestes abandonará la frontera del cielo ni descenderá sobre la tierra; pero el hombre se eleva hasta el cielo mismo, lo mide, y conoce de un extremo al otro; capta todo lo demás con exactitud y maravilla suprema, no tiene siquiera necesidad de abandonar la tierra para estar en el cielo: tan lejos se extiende su poder.

Es conocido el famoso pasaje de san Pablo frecuentemente invocado por el esoterismo cristiano:

Conozco a un hombre en Cristo que hace catorce años fue llevado hasta el tercer cielo (si subió con su cuerpo o sin él, yo lo ignoro; sólo Dios lo sabe) y sé que este hombre fue elevado hasta el Paraíso y que oyó palabras inefables que a un hombre le está prohibido revelar.

Gracias a la iluminación de la que ha sido beneficiario, el gnóstico se sirve de la angustia misma para alcanzar el conocimiento definitivo.

Es amarga, en efecto -nos dice Simón-, el agua que encontramos después del Mar Rojo (Simón interpreta un versículo del Éxodo): porque ella es el camino que conduce al conocimiento de la vida, camino que pasa a través de dificultades y amarguras. Pero transformada por Moisés, o sea por el Verbo, esta agua amarga se convierte en dulce.

La gnosis -simbolizada por el fuego iluminador y generador- arranca el alma del elegido del espeso "sueño" en que se hallaba sumida: de ahí el empleo de métodos de adiestramiento espiritual destinados a engendrar estados especiales de conciencia y de supraconciencia. Sin embargo, la constituye, una vez que ha sido alcanzada, un conocimiento total, inmediato, que el individuo posee enteramente o del que carece en absoluto; es el "conocimiento" en sí, absoluto, que abarca al Hombre, al Cosmos y a la Divinidad. Y es solo a través de este conocimiento -y no por medio de la fe o de las obras- que el individuo puede ser salvado: sean cuales fueren los rasgos característicos del gnosticismo como filosofía religiosa, la gnosis se halla definida por esta posición general, y también por la actitud existencial de la que procede; es por su condición de experiencia vivida que la gnosis manifiesta su verdadera originalidad.

Hombre Encadenado- Gnosis: El conocimiento Salvador

Paradójicamente, en algunos gnósticos cristianos se advierte el deseo de conocer el origen del mal: en una de las versiones del mito de Sophia, el error de esta "sabiduría" consistió en querer contemplar la Divinidad insondable; otra entidad mítico-metafísica, Horos, "el Límite", dará a Sophia conciencia de los límites de su naturaleza. Basílides anuncia el advenimiento final de la "gran Ignorancia", que se apoderará de todos los seres existentes, quienes ya no tratarán de conocer lo que los sobrepasa: "Son inmortales todos los seres que permanecen en el sitio que les corresponde". Pero tal actitud es completamente excepcional en el gnosticismo.

El gnóstico se salva mediante el conocimiento; pero ¿de qué debe ser salvado? Esta pregunta nos exige estudiar la actitud del gnóstico respecto de su cuerpo, del mundo visible y de la existencia sensible en general.

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